Las grandes empresas tributarían al 16,8% con el impuesto europeo.

La puesta en marcha del proyecto europeo de Base Imponible Común Consolidada del Impuesto sobre Sociedades (Biccis) aportaría a las arcas públicas españolas unos ingresos adicionales espectaculares: 20.000 millones de euros, según cálculos internos que maneja el Gobierno, y a los que ha tenido acceso NEGOCIO. Sin embargo, los países que, como España, resultarían especialmente favorecidos si finalmente sale adelante la propuesta de directiva para la creación del tributo común, no aspiran a sacar tajada presupuestaria de un modelo que supondría toda una revolución en el esquema impositivo de la Unión Europea. Esos ingresos extra se traducirían en una rebaja de tipos impositivos que, en el caso de las grandes empresas españolas caería del 30% nominal, antes de descontar deducciones, hasta el 16,8% real, mientras las pymes pasarían a abonar un 22,82%, frente al 25% nominal actual, según las fuentes internas del Ejecutivo consultadas. Una dualidad "esquizofrénica" El esquema que maneja el Gobierno de cara a las negociaciones sobre el futuro de Biccis abiertas en la UE, queda reflejado en el gráfico adjunto y parte de una doble premisa: que el sistema común, pensado inicialmente para grandes grupos transnacionales, se traslade a todas las empresas españolas, y que, de acuerdo con lo que exige Biccis, la rebaja de tipos venga acompañada de una eliminación total de la maraña de deducciones vigente actualmente en el impuesto. La idea de extender el modelo a todas las sociedades españolas cobra cada vez más peso dentro del Ministerio de Hacienda y, de hecho, ayer mismo, durante su participación en el Foro de Economistas 2011, el responsable del Impuesto sobre Sociedades en la Dirección General de Tributos, José Antonio López-Santacruz, apuntaba que sería "razonable" unificar el esquema tributario de todas las empresas, generalizando el modelo de Biccis, si finalmente el proyecto sale adelante. Resultaría "esquizofrénico", apuntaba Santacruz, que unas sociedades (básicamente pymes y grupos no consolidados) mantuviesen el sistema actual, donde el impuesto es producto de una serie de ajustes al resultado contable, y otras aplcasen Biccis, que se aleja totalmente de la contabilidad de la empresa. Tarifa plana El resultado de esta generalización del impuesto implicaría un regreso al antiguo proyecto del gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, durante su etapa como secretario de Estado de Hacienda: rebajas de tipos y eliminación de deducciones, al estilo del sistema Irlandés, que contempla un tipo fijo del 12,5%. Sin embargo, el traslado de Biccis a toda España haría más patente que nunca una clara distorsión existente en el tributo societario. Las grandes empresas pagan mucho menos -y esto no cambiaría-, que las pequeñas. Para dar la vuelta a esta situación, el informe interno del Ejecutivo maneja una alternativa que sus diseñadores consideran "necesaria" para devolver la coherencia al sistema. Manteniendo un efecto neutro en la recaudación, las grandes empresas tributarían algo más, al 18%, y ello permitiría rebajar el tipo de las pequeñas empresas hasta el 16,5%. Evidentemente, aquellos grandes grupos multinacionales que hoy por hoy, abonan una tasa real aún más baja, se verían perjudicados y podrían buscar movimientos dentro de Europa por razones fiscales, pero en tal caso, y a la vista de cómo evolucionara la recaudación societaria, Hacienda podría ir modulando y afinando los tipos societarios reales. A cambio, el sistema ganaría en sencillez, equidad y claridad.

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