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La reforma fiscal impulsará la unidad de mercado en impuestos autonómicos

13 Marzo, 2014

La reforma fiscal que prepara el Gobierno tiene como objetivo “distribuir” y ordenar” los impuestos autonómicos. El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, iluminó ayer con estas palabras las pretensiones del Ejecutivo para modificar y establecer criterios regionales sobre un mapa tributario regional que ha creado abismos entre territorios. En definitiva, como ya ha anunciado con la tasa a los depósitos bancarios, se pretende establecer unos límites generales para la aplicación de ciertos tributos, y reducir las diferencias fiscales.
Montoro advirtió en unas jornadas de Ahorro Corporación de que la reforma fiscal no puede ser “un obstáculo” para la unidad de mercado, porque sería un “error” y supondría “estar fuera de Europa”. Por este motivo, el responsable de la Hacienda pública española avisó que la norma no va a ser “más descentralizadora”.
Las comunidades autónomas esperan el resultado de la reforma tributaria casi con tanta expectación como la futura reforma del sistema de financiación regional, que el propio Montoro vinculó estrechamente. En esta primera norma se podrán dilucidar ya cambios en las principales figuras tributarias cedidas a las autonomías, como el Impuesto de Patrimonio, la tasa a los depósitos bancarios y probablemente Sucesiones y Donaciones. Las autonomías que han elevado más la presión fiscal y han tenido que recurrir a estas figuras para cuadrar las cuentas públicas, como Cataluña, Valencia o Andalucía, han venido criticando la competencia o dumping fiscal que realizan las comunidades más saneadas y que han podido rebajar tipos, como Madrid o Baleares.
En el Impuesto de Patrimonio, el Gobierno ya cedió en el último Consejo de Política Fiscal y Financiera la recaudación completa de esta figura a las autonomías, siendo la más beneficiada por ello Cataluña, que cifraba una mayor recaudación por ello. Esta figura, que había sido recuperada solo temporalmente y ahora convertida en permanente, permite fijar a las autonomías su gravamen bajo un paraguas del Estado.
En la misma línea se está diseñando la tasa a los depósitos bancarios, tras la insistencia de algunas autonomías como Andalucía, Cataluña o Valencia. El Gobierno uniformizará el tributo a nivel estatal y fijará unos márgenes sobre los que las autonomías podrán establecer el tipo impositivo, en un límite muy corto precisamente para evitar la distorsión del mercado, como ha reiterado en varias ocasiones el ministro de Hacienda.
En esta misma línea podría moverse la reforma de Sucesiones y Donaciones, garantizando un tipo de gravamen mínimo, para evitar las distorsiones autonómicas, y la competencia fiscal que realizan algunas autonomías, y que perjudicaría a regiones como Madrid o Baleares.
Aumento de ingresos
Montoro aseguró que la reforma fiscal está hecha para bajar impuestos, porque “ahora toca”. Este supuesto descenso de la presión tributaria se explica por una mejoría económica y aumento de los ingresos públicos, “si no la reforma sería muy distinta”, indicó el ministro.
En este sentido, el alto cargo del Ejecutivo avanzó que la recaudación tributaria creció un 6% en los dos primeros meses de 2014, gracias a la recuperación económica y a la lucha contra el fraude fiscal. Este importante aumento tiene especial relevancia por el nulo efecto de la inflación, según advirtió Montoro en unas sesiones organizadas por Ahorro Corporación. También especificó que la recaudación por IVA se incrementó un 6%, directamente aplicable a las pymes y los autónomos, lo que significa que “las bases imponibles se están ensanchando”.