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La cruzada de Bruselas contra el ‘tax ruling’

22 Octubre, 2015 - Fuente: Expansion

Los pactos fiscales (tax rulings) se han cobrado las primeras dos víctimas. La Comisión Europea ha declarado ayudas fiscales ilegales los acuerdos firmados entre el fabricante de automóviles Fiat y Luxemburgo, y entre la cadena de cafeterías Starbucks y Holanda. Aunque las cifras no son espectaculares, 60 millones (ver información adjunta), sientan un precedente y muestran los ejes sobre los que pivotará la estrategia de Bruselas para combatir los abusos en los pactos fiscales.

En estos momentos, el Ejecutivo europeo tiene abiertos oficialmente otras dos investigaciones en profundidad sobre pactos fiscales, los del fabricante tecnológico Apple en Irlanda y los de la megatienda online Amazon en Luxemburgo. Además, está analizando de forma preliminar –todavía sin haber abierto investigación– entre 75 y 150 casos que afectan a prácticamente todos los Estados Miembros. De entre ellos, habría una decena de compañías españolas.

Lecciones a futuro

Según explicaban ayer fuentes comunitarias conocedoras de las investigaciones, las empresas y los Gobiernos con los que suscriben pactos fiscales deberían sacar varias lecciones de los casos de Fiat y Starbucks.

En primer lugar, la propiedad intelectual no debe utilizarse como un activo maleable para elegir discrecionalmente qué unidad de un determinado grupo empresarial se queda con los beneficios. En este punto, el ejemplo es el de Starbucks, una de cuyas filiales holandesas, Starbucks Manufacturing EMEA, abonaba a una sociedad limitada británica, ALKI, una regalía (royalty) por la propiedad intelectual de la fórmula del tueste del grano de café. Según la Comisión Europea, ese precio no solo era artificialmente elevado sino que fluctuaba de un año a otro en función de las necesidades de Starbucks.

Ninguna empresa en el mercado que esté en una situación análoga o comparable abona un royalty por el uso de fórmulas de tueste de café. Es decir, Bruselas considera que ese pago se fijó de forma arbitraria para reducir artificialmente los beneficios de Starbucks Manufacturing en Holanda y traspasarlos a ALKI en Reino Unido, donde no está claro que pague ningún impuesto.

La segunda lección es que las operaciones financieras deben remunerarse de forma adecuada. Y aquí entra el ejemplo de Fiat, cuya filial luxembuguesa Fiat Finance and Trade (FFT) se encargaba de captar financiación en el mercado de capitales y repartirla entre el resto de empresas del grupo. Según la Comisión Europea, la fórmula pactada entre el Gran Ducado y Fiat infravaloraba los beneficios de FFT. Esto rebajaba artificialmente su factura fiscal en el país y servía para ofrecer créditos más baratos a sus filiales. FFT optó por valorar sus beneficios asignando una rentabilidad teórica del 4% a un capital de 28 millones de euros (1,12 millones de euros). Pero la Comisión asegura que, si bien el método es legítimo, las cifras que usa son irreales y no se corresponden con los precios de mercado. En su lugar, debería haberse aplicado una rentabilidad del 10% a un capital de 280 millones de euros. Y esa es la tercera lección: este tipo de sociedades financieras deben operar con un capital suficiente.

Este punto es clave, ya que muchas compañías tienen una sociedad en Luxemburgo encargada de captar financiación. De hecho, buena parte de los cientos de tax rulingsque salieron a la luz en noviembre pasado con el caso Luxleaks fueron precisamente de filiales financieras de empresas multinacionales.

Y por último está el asunto de la complejidad. Hay estructuras fiscales que tienen que ser muy enrevesadas porque la operativa que subyace y que deben reflejar contablemente es también muy enrevesada. Hasta ahí poco que objetar. Pero según la Comisión Europea, en muchas ocasiones las compañías generan unos entramados fiscales innecesariamente complejos. Y es en estos nudos aparentemente ininteligibles donde los técnicos de Bruselas ponen la lupa. En asuntos que son aparentemente complejos de resolver, “si el mercado de una aproximación razonable sobre cuánto debe valorarse un determinado servicio, hay que usarla”, aseguran fuentes comunitarias.

Presión al alza

Este enfoque de la Comisión Europea sobre lostax rulingsconvierte en prohibidas ciertas prácticas que hasta ahora habían recibido el visto bueno de los Gobiernos. Y todo indica a que lejos de suavizarse, la postura de la Unión Europea se va a endurecer. En paralelo a las investigaciones de la Comisión Europea, los Estados Miembros están ultimando una normativa para compartir automáticamente información sobre los pactos fiscales que suscriban. Según la Comisión Europea, las arcas públicas de los 28 sufren una merma de 1 billón de euros por la evasión y la elusión fiscal. Con el electorado de muchos países europeos hastiado por los altos niveles de paro, el anémico crecimiento económico y años de ajustes fiscales, ese billón de euros es un botín difícil de rechazar. Al menos políticamente.