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Hacienda negocia con Suiza que las cuentas opacas de españoles tributen

3 Marzo, 2014

España negocia con Suiza que las cuentas opacas de españoles que todavía quedan en el país tributen mientras la identidad de los titulares queda en el anonimato. Así lo traslada Catherine Chammartin, jefa de Asuntos fiscales especiales de la Secretaría de Estado de Asuntos Financieros Internacionales (SIF), organismo que coordina la política financiera y fiscal internacional de Suiza, a EXPANSIÓN.
La crisis económica que ha vuelto los paraísos fiscales intolerables a ojos de la OCDE ha impactado de manera muy especial en un país que ha sido el refugio tradicional del dinero opaco. Desde 2007, la Confederación ha ido asimilando que nada volverá a ser igual y se ha visto obligada a tomar medidas. Suiza está revisando su modelo de negocio bancario ante las presiones que ejercen la OCDE, la Comisión Europea y EEUU.
El Gobierno helvético y sus bancos afrontan el nuevo escenario con propuestas imaginativas e inéditas. Suiza tiene un proyecto, conocido como Rubik, que intenta conciliar intereses divergentes en una especie de cuadratura del círculo: ofrece una tributación de entre el 21% y el 41% del valor de las cuentas al país de origen de los contribuyentes a cambio de no revelar su identidad. Este modelo ha sido acordado con Reino Unido y Austria, países en los que está en vigor desde 1 de enero de 2013.
El paquete permite gravar a las cuentas que tenga la banca suiza desde el momento en que empiezan las negociaciones, con lo que evita el efecto huida. Pero los expertos no creen que a futuro sean muchas menos las cuentas, ya que en el caso de los españoles, a los que Hacienda multará con el 150% del valor a quienes tengan bienes en el extranjero sin declarar, que no prescriben, el anonimato y la tributación que prevé este modelo resultan muy atractivos. España consigue así controlar el último reducto que no se ha acogido a la amnistía ni a la obligación de declarar bienes fuera, que han aflorado cerca de 87.000 millones de euros.
Hace dos años, justo antes de que el PP ganara las elecciones generales y en plena efervescencia de este programa suizo, el Partido Popular reconoció a este periódico que estaban interesados en este proceso y que había habido contactos con Berna en este sentido para llevarlo a cabo en el caso de que ganaran los comicios. Una vez en el poder y en medio de las medidas excepcionales que se tomaron ante la emergencia que vivía el país en los mercados y la necesidad de atajar el déficit, las subidas de impuestos coincidieron con una inmediata amnistía. En este contexto, el modelo suizo quedó aparcado, aunque el Gobierno trasladó a medios suizos interesados que el proyecto no estaba descartado. Ahora Chammartin reconoce que Madrid y Berna siguen negociando.
“Es difícil abordar el asunto porque todavía no es público. Tenemos conversaciones informales con bastantes países. Las negociaciones con Alemania llevaron a cierta incertidumbre porque su Senado no lo aprobó y la opinión pública cayó, es un cambio complicado. Pero Suiza todavía considera que es un modelo efectivo, más efectivo que los intercambios de información, estamos abiertos a negociar”. En el caso de España, Chammartin refrenda que se puede decir que “mantiene conversaciones informales con Suiza para acogerse a este modelo”.
El Consejo Federal ha aprobado las negociaciones que se están impulsando con Italia y Grecia.
Chammartin subraya que “la certeza de sistema que ofrecemos significa que todo está cubierto, que todo el mundo está controlado, certidumbre que no hay con una amnistía”. Así se pronuncia, a pesar de que la Asociación Suiza de Banca Privada afirma que todos los españoles han regularizado su dinero opaco en Suiza con la amnistía fiscal, a diferencia de los franceses. Sin embargo, el Gobierno helvético no lo tiene tan claro. Catherine Chammartin se limita a decir que sabe que los bancos suizos están cambiando, que “implementan mecanismos adicionales de prevención de riesgos, ya que quieren que sus clientes regularicen y mantengan sus cuentas”.
Sobre el desigual desarrollo del programa en los países que lo han implantado, Chammartin subraya que “Austria está contenta”, aunque Reino Unido no del todo”. A su juicio, “depende de la motivación del país y de lo que estima que puede recaudar”.
Chammartin dice no conocer los detalles sobre si Suiza ha colaborado con España de forma más activa en el caso Gürtel porque el informático Hervé Falciani, que robó datos de más de 130.000 cuentas, estaba en prisión en España. Falciani no fue extraditado y se encuentra en libertad.
En relación a este caso, Suiza estudiaba colaborar con peticiones de asistencia administrativa en materia fiscal de Estados sobre la base de datos bancarios robados siempre que no se hubiera pagado por ello (el caso de España y Falciani). Pero el Consejo Federal dio marcha atrás en octubre debido a las quejas de conservadores y patronales.
“No obstante, con el fin de ajustarse a las normas de la OCDE y salir de la zona gris del grupo de países poco cooperativos, el Consejo Federal va a seguir adelante con la propuesta de autorizar excepciones a la obligación de notificar a los contribuyentes que están siendo investigados en un tercer Estado”, afirma el Gobierno suizo.