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El Convenio fiscal entre España y EE UU no entrará en vigor hasta 2014

18 Febrero, 2013

Se trata, probablemente, del convenio fiscal más importante que ha firmado España en los últimos años y, también, el que ha conllevado una negociación más larga. Tras más de dos años de reuniones, España y Estados Unidos firmaron en enero en nuevo convenio de doble imposición. Sin embargo, el texto ahora deberá ser ratificado por los Parlamentos nacionales de ambos países. En el caso español, se trata de un mero trámite que no está previsto que se alargue más allá del verano; por el contrario, en Estados Unidos existe un mayor debate en torno a los pactos tributarios con países extranjeros y todo apunta a que no se aprobará antes de un año. Esta situación supone un jarro de agua fría para las empresas de ambos lados del Atlántico, que confiaban en poder aplicar cuanto antes un nuevo acuerdo que reduce la fiscalidad de las inversiones de compañías españolas en Estados Unidos y viceversa. De hecho, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España invitó a las empresas españolas a seguir presionando en el Senado estadounidense para que el nuevo convenio vea la luz lo antes posible. Este organismo y su presidente, Jaime Malet, han ejercido de lobby para que ambas Administraciones llegaran a un acuerdo tributario cuanto antes. El convenio de doble imposición entre España y Estados Unidos todavía vigente no facilita los negocios. Ello provoca lo que los expertos denominan la triangulación de las inversiones. ¿Qué significa esto? Pues que las empresas estadounidenses, cuando pretenden invertir en España, lo hacen a través de un tercer país como Holanda y Luxemburgo. Ambos territorios mantienen una fiscalidad ventajosa para los holdings. De hecho, solo el 23% de la inversión de Estados Unidos en España llegó en 2012 de forma directa. El resto recaló antes en un país de tránsito. Y ello se explica por el actual convenio, que se firmó en 1990 y que, entre otros defectos, penaliza tributariamente la repatriación de dividendos. Las empresas españolas sufren una retención en la fuente del 10% cuando pretenden repatriar los beneficios de sus filiales estadounidenses. Este porcentaje se rebajará hasta el 5%y, en determinadas circunstancias, no se aplicará ninguna retención. Hasta que no entre en vigor el nuevo convenio, las estadísticas del departamento de Economía reflejarán que Luxemburgo invierte más que Alemania y Estados Unidos juntos. En realidad, lo que sucede es que las empresas estadounidenses utilizan otros países para invertir en España. “Uno de los objetivos fundamentales del nuevo convenio ha sido evitar esa triangulación en las inversiones”, señaló José Antonio Bustos, socio de Deloitte Abogados, en unas jornadas sobre fiscalidad que organizó recientemente. La inspección gana peso Bustos indicó que, en la medida en que el convenio ofrecerá la posibilidad de aplicar exenciones bajo determinados supuestos, la inspección tributaria tendrá mayor interés en vigilar las operaciones entre ambos países y comprobar si realmente las empresas tie¬nen derecho o no a aplicarlas exenciones previstas. El convenio también mejora la tributación en el caso de los cánones y los intereses. Para el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el nuevo pacto fiscal supone que la relación entre España y Estados Unidos se equipare a las condiciones que existen entre países que forman parte de la Unión Europea.